¿Esta vez saldrá bien? Todo sobre el aborto recurrente
¿Qué puede causar las pérdidas gestacionales recurrentes? Actualmente, la pérdida gestacional recurrente (PGR) suele definirse como dos o más pérdidas espontáneas del embarazo. No es necesario que sean consecutivas, aunque los criterios concretos pueden variar entre las distintas guías y sistemas sanitarios. Un aborto espontáneo aislado es relativamente frecuente. Cuando las pérdidas se repiten, el equipo médico puede recomendar una evaluación para buscar factores que puedan estar contribuyendo. Aun así, incluso después de un estudio completo, en muchos casos no se identifica una causa concreta. Uno de los factores que más influye en el riesgo de aborto espontáneo es la edad materna. A medida que aumenta la edad, son más frecuentes las alteraciones en el número de cromosomas de los óvulos y aumenta el riesgo de pérdida gestacional. También pueden valorarse anomalías uterinas, determinadas enfermedades endocrinas, síndrome antifosfolípido, factores genéticos y cromosómicos y algunos hábitos de vida. 1) Alteraciones del útero La forma del útero o determinadas alteraciones de la cavidad uterina pueden influir en la evolución del embarazo. Entre las anomalías congénitas se encuentran el útero septado, el útero bicorne y el útero didelfo. Otras alteraciones, como los miomas submucosos, los pólipos endometriales o las adherencias intrauterinas, también pueden deformar la cavidad uterina y afectar al embarazo. ¿Cómo se estudian? La evaluación puede incluir ecografía transvaginal, ecografía 3D o sonohisterografía con infusión salina. En determinadas situaciones también pueden utilizarse la histerosalpingografía (HSG), la histeroscopia o la resonancia magnética. ¿Cómo se tratan? En determinados casos puede plantearse cirugía histeroscópica para un tabique uterino, miomas submucosos que deformen la cavidad, pólipos o adherencias. No todas las anomalías uterinas necesitan tratamiento quirúrgico y la evidencia de que la cirugía reduzca las pérdidas gestacionales varía según la alteración. 2) Enfermedades endocrinas La diabetes y las enfermedades tiroideas mal controladas pueden afectar al embarazo y pueden formar parte del estudio de una pérdida gestacional recurrente. En caso de diabetes, es importante mantener un buen control de la glucosa antes de la concepción y durante el embarazo. Una diabetes mal controlada puede aumentar el riesgo de aborto espontáneo, anomalías congénitas y otras complicaciones. Las enfermedades tiroideas también deben tratarse adecuadamente. La levotiroxina puede utilizarse para tratar el hipotiroidismo y la dosis se ajusta según los análisis y las necesidades del embarazo. 3) Síndrome antifosfolípido (SAF) El síndrome antifosfolípido (SAF) es una enfermedad autoinmune asociada con un mayor riesgo de trombosis y determinadas complicaciones del embarazo. Es una de las causas reconocidas de pérdida gestacional recurrente. No se diagnostica únicamente por un resultado positivo aislado. El diagnóstico se basa en determinados antecedentes clínicos junto con la presencia persistente de anticuerpos antifosfolípidos en las pruebas correspondientes. En mujeres con SAF obstétrico confirmado, el tratamiento durante el embarazo puede incluir aspirina a dosis bajas junto con heparina o heparina de bajo peso molecular (HBPM), dependiendo de cada situación. Por el contrario, actualmente no se recomienda realizar de forma rutinaria pruebas de trombofilias hereditarias a todas las mujeres con pérdidas gestacionales recurrentes, ni tratar de forma sistemática con aspirina o heparina una PGR inexplicada o una trombofilia hereditaria únicamente para prevenir el aborto. 4) Factores cromosómicos y genéticos Una de las causas más frecuentes de aborto espontáneo es una alteración numérica de los cromosomas (aneuploidía) que aparece de forma aleatoria en el embrión o el feto. La mayoría no se hereda directamente de los padres, sino que surge durante la formación del óvulo o el espermatozoide o en las primeras divisiones celulares del embrión. Su frecuencia aumenta con la edad materna. En algunos casos de pérdida gestacional recurrente, estudiar los cromosomas del tejido del embarazo puede ayudar a explicar una pérdida concreta. Si se sospecha una alteración estructural como una translocación equilibrada, puede valorarse el estudio cromosómico de los padres y el asesoramiento genético. En tratamientos de fecundación in vitro pueden utilizarse diferentes tipos de test genético preimplantacional (PGT) según el objetivo: PGT-M para enfermedades monogénicas, PGT-SR para reorganizaciones estructurales de los cromosomas y PGT-A para aneuploidías. Sin embargo, no se ha demostrado que el PGT-A garantice una menor tasa de aborto o una mayor tasa de recién nacido vivo en todas las mujeres con PGR sin causa conocida. La decisión debe individualizarse según factores como la edad, los resultados cromosómicos de embarazos anteriores y la función ovárica. 5) Hábitos de vida El tabaquismo se asocia con un mayor riesgo de aborto espontáneo y otras complicaciones del embarazo, por lo que se recomienda dejar de fumar al planificar una gestación. Durante el embarazo se recomienda evitar el alcohol y limitar el consumo excesivo de cafeína. Mantener un peso saludable, una alimentación equilibrada y una actividad física adecuada también contribuye a una buena salud durante el embarazo. Sin embargo, una pérdida gestacional recurrente no debe atribuirse a un único hábito. Suele ser un problema multifactorial y no debe asumirse que ocurrió por algo que la mujer hizo o dejó de hacer. A veces no se encuentra una causa Incluso después de realizar un estudio completo, muchas personas no reciben un diagnóstico concreto. Que no se encuentre una causa no significa que el siguiente embarazo vaya a terminar necesariamente en una pérdida; muchas mujeres consiguen posteriormente un embarazo y un nacimiento saludables. Si has experimentado dos o más pérdidas gestacionales, consulta con un ginecólogo o especialista en medicina reproductiva para decidir qué pruebas son adecuadas según tus antecedentes, tu edad y tu estado de salud.